miércoles, 5 de enero de 2011

Grandes ilusiones ~

¡Hola seguidores! Bien, de regalo de reyes os tengo preparado el capítulo uno de mi fic, espero que os guste tanto como a mí y disfrutéis leyéndolo al menos la mitad de lo que yo lo hago escribiéndolo. Estoy muy orgullosa y contenta de mi trabajo, a pesar de que puede mejorar. Aquí os lo dejo:

# Grandes ilusiones
No se podían creer que después de varios años estudiando en el gran castillo: Hogwarts, los chicos tuvieran tantas ganas de volver. La verdad es que, estar tanto tiempo sin pisarlo, hacen que desees con todas sus fuerzas que llegue el 1 de Septiembre del año escolar para volver a cruzar esas grandes y fuertes puertas que tanto anelas. El viaje en el tren había sido largo y cansado, aunque unos han dormido tanto que se la caía la baba de la boca, pero por fín había terminado.
Casi llegando a la perfecta entrada del castillo se puede vislumbrar un conjunto de pequeñas personas pegadas como abejas a la miel y a los más mayores dejando que corra el aire entre ellos.
Bonnie y Abie iban de las primeras, como de costumbre, y estaban sonríendo tanto que parecía que le dolían los pómulos de sus pequeñas y finas bocas. Se las veía muy entusiasmadas.
Jack, Dylan y Ryan iban más para atrás, tenían ganas de volver a Hogwarts, pero un curso escolar es un curso escolar y eso no les hacía mucha gracia.
Brittany y Allan, 'la parejita feliz', iban agarrados de la mano y presumiendo. Como siempre, saludan a todo el mundo mientras caminan mirando al frente como si estuvieran pisando la alfombra roja de Hollywood. Rose va al lado de otra chica, también de Ravenclaw —según muestra su uniforme— con la que habla tranquilamente, aunque esta chica no aparenta hacerle mucho caso. Parece que todo sigue como antes en Hogwarts. Se ve a todo el mundo contento, emocionado y con ganas de vivir nuevas aventuras como las de otros años. La entrada del castillo, estaba abarrotada de alumnos y alumnas por todos lados, con sus maletas, baúles, mascotas o todo lo que fuera que trajeran para sentirse como en casa. ¡No les faltaba de nada! Pero ya era hora de volver a poner los pies en el gran castillo, y esta vez pisarlo de verdad...
La entrada fue espectacular, luces y adornos por todos lados. A eso se le podía llamar un "gran recibimiento". Todos los alumnos caminaban mirando hacia el techo y observando todos y cada uno de los pequeños detalles. Cada año, los profesores les sorprendían más con las sorpresas y la decoración. Todos los alumnos, excepto los de primer curso, se fueron a sentar a sus respectivas casas. Bonnie, Abie, Jack, y Ryan se fueron a sentar a la mesa de Gryffindor, dónde todos parecían reír y hablar de la emoción. Y Brittany y Allan a la de Slytherin dónde no miraban con muy buena cara a los de Gryffindor, como de costumbre. Las otras dos mesas, más tranquilas —como suele ser—, parecen comentar los adornos tan mágicos y maravillosos que había.
Los alumnos de primer curso estaban nerviosos, pero muy emocionados. En sus caras se podía ver la emoción, es de esas veces que te quedas con la boca abierta y embobado mirando algo como si de ello fueras a sacar un libro en el que lo describieras con todo detalle. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ir a un colegio como Hogwarts de Magía y Hechicería? Quizá no se lo creyeran, y les pareciera un sueño, pero se les veía felices y eso es lo que importaba. Todos ellos se fueron sentando en los primeros bancos para que el Sombrero Seleccionador, después del discurso de los profesores, eligiera la casa adecuada para cada alumno.
—Brooke Colston— dijo una señora alta y erguida con un gran y abultado moño en la cabeza
Una niña se levanta a paso lento y nervioso y se sienta en el taburete mientras la señora del moño le coloca el Sombrero Seleccionador en la cabeza. La niña temblando, cerró los ojos.
—¡Hufflepuff!— gritó aquel sombrero hablador
La niña se levanta y se sienta en su mesa dónde todos la reciben con un caluroso aplauso. En ese mismo momento, Ryan mirando hacia el techo recuerda la vez que se sentó en aquel taburete. Piensa que nunca lo ha podido pasar tan mal.
—¡Gryffindor!— grita de nuevo el Sombrero
 Y como si no pasara nada, al escuchar esa palabra, en su cara se dibuja una sonrisa mientras sigue mirando al techo embobado.
— ¡Hey!— una chica pelirroja le dio una palmada en el hombro a Ryan haciéndole bajar de su nube— ¡Despierta!
Él se sobresaltó.
— ¡Ay! ¿Qué pasa?— contestó él un poco aturullado
— Estabas en tu mundo— le dijo la chica pelirroja con alguna risilla de por medio
Él suelta una diminuta y poco apreciable risilla sin borrar esa brillante sonrisa de su cara.
Ya estaban todos y cada uno de los alumnos en la mesa de su respectiva casa, esperando las palabras del gran director: Albus Dumbledore, excepto algun hambriento alumno con ganas de comer toda la apetitosa comida hecha por los magníficos chefs elfos domésticos.
—¡Bienvenidos! —dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de
comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están,
¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!— y finalizó su discurso.
Todos los alumnos y profesores aplaudían mientras echaban unas carcajadas. De pronto, un movimiento de la mano de Dumbledore con su varita y las palabras "¡Qué comience el banquete!" hicieron aparecer platos, llenos hasta el borde, de comida de todo tipo con una pinta exquisita. Los de primer curso alucinaban, y los demás empezaron a comer como si no hubieran comido en cinco años. Mientras tanto, todos los alumnos comentaban su verano y hablaban de todo tipo de cosas. Desde "¡Que ganas de que llegue Navidad!" hasta "¡Estoy deseando empezar las clases".
 —¿Sí? Yo la verdad, no tengo ganas de empezar las clases, bueno —rectificó— tengo ganas de empezar Defensa contra las artes Oscuras, pero vamos, siguen siendo clases— dijo Bonnie mientras se reía. 
Abie y Ryan rieron a la vez.
 — Tú lo que más ganas tienes de hacer es estar con Ryan— le susurra Abie a Bonnie al oído
 — Sshhh —dice Bonnie poniéndose el dedo en la boca— No lo digas tan alto, que se enterará
Abie suelta una suave risita, mientras gira la cabeza hasta la mesa de al lado, Hufflepuff. Dylan la está mirando. Abie se sonroja y le devuelve la mirada.
Después de unas horas, los prefectos de cada casa acompañan a los respectivos alumnos a sus habitaciones. Aaron Robbins, el prefecto de Gryffindor, los acompaña a todos a sus habitaciones. Las escaleras empiezan a moverse y ellos empiezan a caminar como si no pasara nada. Cuando llegan, la señora Gorda del cuadro está durmiendo. Uno de los alumnos de primero le da un golpecito y le grita "¡Despierte!". Aunque le hable de "usted", ha sido un mal educado. La señora sobresaltada despierta y le gruñe al alumno, quién, asustado, se esconde detrás de un alumno de segundo curso que resulta ser su hermano. La señora gorda se relaja y decide hablar:
 — Contraseña —dice cortante
 — Rumpelstiltskin —dice el prefecto con decisión
La puerta se abre y todos entran, el prefecto guía a todos los alumnos, y sobre todo a los de primer curso con mucha seguridad y estando atento a cualquier movimiento. Al mismo tiempo, unas plantas más abajo, entre mazmorras y sótanos, los alumnos de Slytherin son guiados por su prefecto Jake Smith, quién, con total seguridad se para en frente de una pared blanca para decir la contraseña "Cucaracha en cuchara" y seguido de estas palabras una puerta que estaba escondida se abre en la blanca y rígida pared.
— ¿Cucaracha en cuchara? —dice Brittany realzando cada palabra— ¿Qué clase de contraseña es esa?
— La única que se le ha ocurrido a esta clase de colegio —dice Allan con tanta seguridad, que parece una grabación de esa misma frase
— ¡Basta! —les interrumpe Jake— Si no os gusta la contraseña, peor para vosotros, es la única que podréis usar para entrar aquí y Sr.Decker si no le gusta este colegio no venga, es muy simple. ¿Está claro 'señoritos'? —dijo con firmeza.
— Si, señor —dijeron ellos al unísono.
— Muy bien —respondió Jake con una pícara sonrisa— Podéis deshacer vuestras maletas y colocar todo en vuestro nuevo hogar.
En las habitaciones de Ravenclaw y Hufflepuff no se oye mucho barullo, todos son mas tranquilos y silenciosos, pero debajo de todo eso siempre hay algún alumno con ganas de hablar sobre todo lo que ha podido observar en el día de hoy.
En todo el castillo, todos los alumnos no hacen otra cosa que deshacer la maleta y dejar sus mascotas a buen recaudo. Como ya es tarde, todos se van a dormir pero aún queda una conversación por lo bajo que sale de la boca de alguno de los alumnos o alumnas. Es el primer día en Hogwarts después del verano —y para algunos la primera vez que visitan el gran castillo— y es normal que comenten todo lo que han visto, y por ello los profesores dejan pasar alguna que otra conversación.


Espero que os haya gustado :) ¡Felices Reyes!
Podeis preguntarme cualquier cosa en: www.formspring.me/Erikablair
Y contactar conmigo en el tuenti: Elisa Winwood
¡Besos!

- Hecho por Erika con un poco de magia